Los Orígenes de éste cultivo se remontan a casi 10,000 años atrás, en muchas regiones húmedas de Asia tropical y subtropical. Posiblemente sea la India el país donde se cultivó por primera vez el arroz debido a que en ella abundaban los arroces silvestres. Pero el desarrollo del cultivo tuvo lugar en China, desde sus tierras bajas a sus tierras altas. Probablemente hubo varias rutas por las cuales se introdujeron los arroces de Asia a otras partes del mundo.
El arroz es el alimento básico para más de la mitad de la población mundial, aunque es el más importante del mundo si se considera la extensión de la superficie en que se cultiva y la cantidad de gente que depende de su cosecha. A nivel mundial, el arroz ocupa el segundo lugar después del trigo si se considera la superficie cosechada, pero si se considera su importancia como cultivo alimenticio, más del 40% de la población mundial depende del arroz para el 80% de su dieta y proporciona el 20% del consumo de calorías per cápita en todo el mundo.
Con Casi 3,000 millones de personas que comparten la cultura, las tradiciones y el inexplorado potencial del arroz, la producción mundial de arroz ha venido creciendo muy moderadamente, la baja demanda de importación y la gran cantidad de suministro en algunos de los principales países exportadores han mantenido los precios internacionales por debajo de su tendencia a la baja a largo plazo. La producción de arroz se encuentra geográficamente concentrada, más del 90% proviene de Asia, China e India proporcionan más de la mitad del arroz mundial (51.2%).
El descubrimiento de que un tipo de arroz comercializado en Estados Unidos había sido sometido a desautorizadas modificaciones genéticas demostró cuán fácilmente los alimentos en este país pueden ser contaminados, alertaron observadores y ambientalistas.
El peligro del hambre
El hallazgo en el arroz de grano largo de algunos rastros de la variedad genéticamente modificada Liberty Link Rice 601, producido por la gigante agroquímica Bayer CropScience, y que no fue pensado para ser lanzado al mercado, motivó su inmediata prohibición en Japón.
Estados Unidos aporta 12 por ciento del arroz comercializado en el mundo, y muchos países dependen del grano estadounidense para el consumo interno.
Los principales importadores de arroz estadounidense son México, América Central y Arabia Saudita. La variedad de grano largo representa 80 por ciento de las exportaciones de arroz de Estados Unidos.
"Es claro que muchos países pueden ser afectados. La mayoría de estas naciones están en América Latina, y creo que deberían estar preocupadas por esto", dijo Bill Freese, analista de políticas científicas en el independiente Centro para la Seguridad Alimentaria, con sede en Washington.
"Los cultivos transgénicos pueden tener involuntarios e imprevistos efectos que eventualmente afecten la salud y el ambiente", dijo Freese.
La variedad de grano 601 es uno de los diversos productos diseñados para resistir cierto tipo de pesticidas, pero ni su consumo ni su cultivo han sido aprobados por el Departamento (ministerio) de Agricultura de Estados Unidos en ninguna parte del mundo.
Aunque no hubo ningún portavoz de Bayer disponible para entrevistas, la compañía informó en un comunicado que estaba cooperando con el Departamento de Agricultura, y aseguró que la proteína usada en la variedad 601 es segura.
"La proteína es muy conocida por las autoridades encargadas de la reglamentación, quienes han confirmado su consumo y cultivo en muchos países de la Unión Europea (UE), así como en Estados Unidos, Japón, México y Canadá", dice el comunicado.
Washington defendió el producto de Bayer. El secretario de Agricultura, Mike Johanns, dijo esta semana que la contaminación no representa ningún riesgo para la salud humana ni para los alimentos o el ambiente.
"La proteína que contiene la variedad 601 ha sido aprobada en otros productos", dijo Johanns.
Estados Unidos sostiene que los transgénicos han sido desarrollados pensando en los consumidores. Pero el Centro para la Seguridad Alimentaria acusa al Departamento de Agricultura de ser complaciente con la poderosa industria biotecnológica.
El Departamento "es una agencia fuera de control", sostuvo el director ejecutivo del Centro, Andrew Kimbrell. "Sus errores en la reglamentación y en la vigilancia de las pruebas de campo de los cultivos genéticamente modificados ponen en peligro al ambiente y a la salud pública", añadió.
Desde 1996, el Departamento otorgó al menos 48 permisos a Bayer y a las compañías que ha adquirido, como Aventis y AgrEvo, para más de 16.000 kilómetros cuadrados de cultivos de arroz transgénico.
"No se sabe hasta qué punto el polen de los granos de estos campos de experimentación ha contaminado al arroz comercial o al arroz rojo. Las políticas del Departamento no prevén vigilancias de los campos adyacentes a los de las pruebas ", señaló el Centro.
El año pasado, Japón y la UE prohibieron las importaciones de maíz de Estados Unidos luego de conocerse un escándalo de contaminación, en el que Washington se apoyó en informes de los mismos gigantes de la agroindustria.
En esta ocasión, la Comisión Europea anunció que sólo impondría pruebas y requisitos de certificación al arroz largo estadounidense.
Ambientalistas temen que se extienda la contaminación a toda la cadena alimenticia, facilitado esto por el menor costo del arroz transgénico, y señalan que la UE debió haber prohibido las importaciones del grano.
"Es tiempo de ir más allá de los procedimientos caso a caso, ya que la industria de la ingeniería genética ha demostrado que no está dispuesta o no es capaz de prevenir la contaminación con transgénicos", dijo Jeremy Tager, de la organización Greenpeace Internacional.
El grupo criticó además a la Comisión Europea y señaló que el arroz es el alimento básico más importante del mundo, y por lo tanto una contaminación podría tener resultados catastróficos.
Greenpeace exhortó a la UE a que identifique los países y los productos que están en alto riesgo de tener alimentos con organismos ilegales o peligrosos.
También llamó las naciones de América Latina, África y Medio Oriente a tomar medidas similares hasta que Estados Unidos pueda asegurar que su arroz ya no está contaminado.
"Los países que importan arroz estadounidense, como Brasil, Canadá, México y los de la UE, deben tomar en serio la prevención de este tipo de amenazas a nuestros alimentos, prohibiendo toda importación de arroz transgénico, y sacando todos los productos contaminados de los supermercados", señaló Tager.